Mejillones en 5 de Marzo

Pasaba el otro día por la calle 5 de Marzo y me encontré con una grata sorpresa, habían abierto una nueva sucursal de La mejillonera. Así que más tarde, pensando en acudir al cine con el hambre saciada, decidí entrar y comer algo. Este es un local -ahora varios- especializado en bocadillos de calamares y raciones de mejillón.
Las comparaciones son odiosas, pero vamos con ellas (me refiero al local de la calle Moneva). El de la calle 5 de Marzo es más nuevo, cuenta con más espacio entre las mesas y la barra, y siendo la oferta la misma parecía prometer más comodidad. Me senté en una mesa y el camarero acudió presto como si llevara esperándome toda la tarde. Pedí un bocadillo de calamares, picante por supuesto, una ración de mejillones con salsa escocesa y una copita de tinto. El pan estaba gomoso, y me chocó, porque era el pan una de las razones por las que yo acudía a la mejillonera a tomar el bocata de calamares. Se dejaba comer pero el nuevo local empezó a perder brillo ante mis ojos. Sigamos. Cambié de tercio y comenzé a hincarle el diente a los mejillones, todo iba bien, que rica la salsa... Entonces me pareció ver algo brillante en el interior de uno de ellos, extasiado, no le presté más atención. Aquel brillo se transformó en mi boca en una sensación desagradable, como de arena rascando los molares, y me pareció estar masticando una priedecita de nácar. Eché un trago al tinto y me encomendé a Dios; rascaba, pero no me importó. Entre tanto, el camarero iba retirando platos como un autómata descontrolado, obligándome incluso a asir la copa, medio llena todavía, por temor a que la recogiese. En fin, la película podía arreglar la noche.
Pienso volver, pero la próxima vez acudiré al local de la calle Moneva aunque tenga que apretujarme en la barra. Tal vez esperaba demasiado.

2 Comments:
Tiene razon mi viejo amigo Longanize(hola Jack!)al quejarse de las calidades que maneja la mejillonera del cinco de marzo,en lo que se refiere a materia prima. Pero olvida o evita,tal vez por cobardia,tocar un tema que a mi modo de ver las cosas es igual de importante.O mas: las cantidades.En esta nueva sucursal todo parece valer para incrementar los beneficios.Los precios continuan subiendo,y lo que ayer costaba 0,50 hoy vale 1,20.Y las raciones continuan bajando.Hace escasos dias me sirvieron lo que en algunas cafeterias calificarian de pulga al precio del bocadillo clasico de calamares.La sorpresa fue mayuscula.El show acababa de empezar.Cuando el camarero trajo la racion doble de bravas crei que se trataba de una equivocacion.Despues,tras la obligada consulta al camarero(le confirme que la habia pedido doble,no sencilla)examine las instalaciones en busca de una camara oculta.Pense que era una broma.Pero no era una broma:era la mejillonera de la calle cinco de marzo.En este local zaragozano le han dado una vuelta de tuerca a la clasica oferta de dos por uno.Pero a la inversa.Ay,santo calamar bravo no me faltes nunca...
Señor Longanice,he disfrutado mucho con esta entrada. Es muy jocosa y llevan razon ambos con lo de la calidad-cantidad.Digo ambos porque hay que quitarse el sombrero ante las ocurrencias de marconi.Es cierto que es guionista del club de la comedia?
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